viernes, 27 de marzo de 2009

EL ORIGEN DE LAS SIRENAS

Difícil es dilucidar el verdadero origen de las sirenas.
Dejando a un lado a las antiguas sirenas con forma de mujeres-ave, se dice que la primera mujer-pez conocida fue Atargatis, la diosa de la luna, protectora de la fecundidad y el amor. Atargatis, perseguida por Mopsos, se sumergió en el lago Ascalón con su hijo, y se salvó gracias a su cola de pez.

Esta leyenda se confunde con la de la diosa siria Derceto, que también se arrojó a las aguas del mismo lago, después de matar a uno de sus sacerdotes y abandonar a la hija de ambos en el desierto.
Derceto recibió la cola de pez como símbolo de su pecado, y su hija, criada por las palomas, se convirtió en Semíramis, reina de Babilonia.

También puede encontrarse una semejanza con las sirenas en la diosa Afrodita, hija del semen de Zeus convertido en espuma de mar, que fue diosa del amor y protectora de los marinos. Su espejo ha sido heredado por toda la estirpe de sirenas.
Para buena parte de los sabios griegos, sin embargo, las sirenas tienen por padre a Aqueloo, un río personificado en figura de hombre con cola de pez. En cuanto a la madre, la confusión crece: puede ser la diosa de la memoria, o alguna de sus hijas, las musas.
Quizá las sirenas sean hijas de la Elocuencia, de la Danza, de laTragedia o de la Música. Hasta podrían ser hijas de Ceto, la ballena. Las Sirenas, tal como se las imagina ahora, son seres mágicos que habitan en el mar, y que se suelen considerar las guardianas de las profundidades. Son extremadamente bellas, la mayoría de ellas son muy delgadas, y algunas son casi translúcidas. No suelen ser muy interactivas con los humanos, son solitarias y se esconden en lugares inaccesibles. Hay numerosas leyendas de hombres rescatados del agua por sirenas, así como también historias que las refieren como unos personajes malignos y vengativos, pero no faltan leyendas sobre sirenas enamoradas de humanos, abandonando el mar para vivir junto a ellos en las playas y el litoral.

En estos cuentos, se dice que al amar a un ser de tierra, perdían sus cualidades mágicas y su cola de pez, lo mismo que la posibilidad de regresar a su mundo subacuático. De cualquier modo, las sirenas seguramente han sido los seres acuáticos más románticamente recreados por el imaginario popular, la literatura y la pintura. Su carácter esquivo y escurridizo, así como inalcanzable para la pasión humana, las ha transformado en la imagen lírica del amor peligroso e imposible. Como todo lo extraño y misterioso, resulta profundamente fascinante, y deseada.