viernes, 19 de abril de 2013

CLAVÍCULAS DE SALOMON PARTE III

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Preparación de la Espada
Te será necesario hacer preparar una espada que no haya nunca servido para menester alguno, más o menos de la forma que está dibujada ahí al lado, y, después de haberla lavado bien y limpiado con vino en el que habrás mezclado un poco de sangre de una paloma blanca, sacrificada un lunes a la salida del Sol, la secarás con un paño muy limpio. Esperarás hasta el martes, día en el cual, a las seis de la mañana, poco más o menos a la salida del sol, la tomarás en tu mano y recitarás estas palabras con mucha atención:
Agla on penta grammaton, on atanatos, agraton, Tela, justus, Tomon.
Deus abraham, deus Isaac, deus Jacob respice servum tuum N. qui in tuo nomine pugnare cupit; jube angelis tuis, ut mihi adsint, et nom mih deficiant in negociis meis et per te c’theos, atanatos, agios, agios, Agios, alpha et Omega veniant angeli tui Cassiel, Sachiel, Samael, Anael, Raphael, Michael, Gabriel et adjuvent me in omnibus meis operibus, et nunquam me derelinquant et per Virtutem artis quam pátri meo revelasti, sint mihi fidelos et obedientis per nomen tuum tétragramaton.

Después, te dispondrás a grabar o mandar grabar con el buril sobre dicha espada los caracteres siguientes;


Ararita


hecho lo cual, echarás incienso que habrá sido previamente bendecido en el infiernillo con fuego que también habrá sido bendecido, y recitarás la oración Agla, on, etcétera..., y luego la meterás en su funda, que debe ser completamente nueva, y la conservarás para las operaciones que lo requieran.



Preparación de los Cuchillos.


Hay que mandar preparar cuchillos tal como se te muestran aquí, que la hoja sea de un acero muy puro y que el mango sea de madera de saúco; hecho lo cual, en día y hora del mes de marzo, que tendrá que ser en martes, a la salida del Sol o a la una de la tarde, los lavarás y los secarás tal como se ha dicho de la espada, hecho lo cual, asiendo uno en cada mano, en el acto recitarás la oración siguiente: hel, ya, yac, va adonay, Cados, Cados, Cados, oborel, Elohim, agla, hagiel, asel, Sadon, Esul, Elhoy, heloim, delis, yeuy, del, Agios, Agios, Agios,

Rafael, Rafael, Rafael, domine deus omnipotens qui luncta creasti ex Nihilo, nc despicias servum tuum, N. quite suplicitcr orat, ut tibi placeat haec cultra benedicere, purificare et santificare ut sint digna et efficacia ad meas operationes complendas; et jubé angelis tuis venire et adsistere huic mea operationi. O domine omnipotens reminisce­re patris mei cui tribuisti omnium rerun cognitio­nem, fac ut per virtutem illius praeceptorum pura evadant haec cultra et sint tibi grata per tuum nomen quod est sanctum Tetragramaton. Luego a continuación grabarás o harás grabar a la misma hora o parecida los caracteres siguientes:

Habiendo impreso, o mejor dicho, grabado dichos caracteres, los incensarás tal como se ha procedido en la ceremonia de la espada, recitando la oración hel, ya, etc. Los envolverás, después, con una tela o tafetán rojo y los guardarás hasta que se necesiten.

Exorcismo del estilete.

Hace falta preparar uno con acero muy fino, y que la empuñadura sea del mismo metal. Lo lavarás y secarás tal como se ha hecho con los cuchillos, y, habiendo clavado la punta del mismo a un pedestal de madera de boj, recitarás las oraciones pertinentes a la de la espada y a la de los cuchillos. La de la espada la recitarás antes del incensamiento, y la de los cuchillos después. Luego de lo cual grabarás o mandarás grabar los caracteres siguientes:



Una vez dichos caracteres hayan sido grabados, los incensarás y bendecirás tal como en las precedentes ceremonias de más arriba, y recitarás la oración hel, ya, yac, etc. Finalmente, lo guardarás con sumo cuidado hasta que lo necesites.

Exorcismo del cortaplumas

Harás preparar un cortaplumas cuya hoja sea de acero puro y fino, y cuyo mango sea de no importa cual material mientras sea nuevo. Luego, habiéndolo lavado bien y secado siguiendo la indicación precedente, será preciso ponerlo encima de una mesa blanca y, después de haberla hisopeado e incensado, recitarás devota y atentamente la oración: Agiel, asel, Sadon, Paliel, alma, Mammiel, Dilaton, Kaday, Catilva, Utanzarat Zalphi, Carsali, Jaffua hictimi on, Agla, Agios, Agios, nomon, yotn, Lupnat, miel, Ciel, miel, Ciel, Ciel, miel, deus moisis, deus Israel, deus magnus, ne o ubliviscaris me servum tuum N. sed digneris hoc instrumentum tuo honori praeparatum benedicere per rnagnam po­tentiam et sapientiam tuam quam patri meo revelasti, et per omnes angelos tuos quorum nomina illi detexisti et per nomen tuum, quod est potens Tetragramaton, una vez recitada, grabarás o harás grabar los caracteres que siguen:


A un lado los nombres Santos, y en el otro el signo, hecho esto los incensarás y bendecirás, recitando acto seguido la oración agiel, asel, Sadon etc. Después, lo envolverás en una tela o tafetán de colores variados y lo guardarás hasta que lo necesi­te s.

Exorcismo de buril.


En viernes o en martes, hay que mandar fabri­car un pequeño buril de acero parecido al que viene dibujado en la página de los instrumentos. En el mismo día y hora de Marte o de Venus, harás grabar sobre el mismo los caracteres siguientes

Asieli
.
Hecho  esto, harás un manguito de boj más o menos parecido al que está dibujado, y habiéndolo lavado e incensado con una pizca de enebro, recitarás la oración que sigue:
Asophiel, Asophiel, Asophiel, Pentagramaton, Athanátos, Eye, Eye, Éye, Kellon, Kelloi, Kelli, ete rne déus pater meus bene dic instrumentum istud tuo honori praeparatum, ut nihil niši bonum et salutare cofiát et per gloriam tuam, amén.
Habiéndolo incensado luego, inmediatamente, lo conservarás muy limpio hasta que tengas que usarlo.

Exorcismo de las plumas




Es preciso que las plumas sean purificadas segun la costumbre del arte, es decir, que, una vez lavadas e incensadas, tórarás sangre de cordero y mojarás en la misth a el extremo dé la pluma hasta unos diez dedos del cañon, recitando luego la oración siguiente:
hamatiel, hel, Miel, Ciel, Joniel, Nasnia, magde tetragramaton, deus magnus et potens exaudi preces meas et benedic tionis tuae fructum his calamis impertire digneris amén, sirviéndote de ella cuando la necesites.

Preparación del tintero

Poco importa de qué material esté hecho, mientras sea nuevo. Será bastante con bendecirlo e incensario, diciendo: hamatiel, hel, miel, Ciel, joniel, Nasnia, Magde, Tetragramaton deus potens exaudi prae­ces invocantium et benedicas hoc istud vasculum tuo honori preparatum per omnia opera tua, amén.
Una vez guardado el tintero para su uso en el futuro, pondrás en el mismo un poco de tinta, la que sea, a condición de qué esté incensada y que tenga el correspondiente color planetario.




Exorcismo de la taza

Conviene tener una taza para depositar la sangre de las víctimas, la cual servirá para escribir. Esta taza debe ser de tierra no barnizada.

Y, al igual que con todos los demás instrumentos, estando bien lavada, purificada e incensada, llevarás a cabo el exorcismo como en el caso del tintero, recitando la oración: hamatiel, hel, miel, etc., y en el lugar donde dice de hoc istum vasculum deberá decirse hoc istud vasculum, etc. Hecho lo cual, la reservarás para la operación.

Exorcismo del bastón para Venus


El Bastón del arte se hace con una rama de saúco cortada en día y hora de Venus. Una vez cortada y raspada o pulida a la medida de unos dos pies, practi­caréis una pequeña hendidura en cada uno de los in­terespacios de los nudos. En dicha hendidura haréis penetrar un pedacito de cobre en el cual habréis gra­bado el carácter siguiente
a la misma hora de Venus, y, habiéndola cerrado de nuevo con cera virgen, la incensarás diciendo, Conditor uni­versi Creator caelorum, ens magnus pentagramaton Eye, Eye, Eye, hiseyros, hiseyros veni, santificator omnipotens, et eterne deus benedic et purifica baculum istud per nomen tuum, quod est sanctum et per omnes angelos tuos, amén. Luego, pondréis un casquillo de algodón en cada uno de los extremos del bastón, y lo conservaréis hasta que os sea necesario.

Manera de cortar el otro bastón propio para las
demás operaciones

Hay que cortar un bastón de saúco, de la misma longitud que el precedente y que tenga la piel fuertemente pegada. En una noche de cualquier luna, al renovar de ésta, lo asirás con la mano después de medianoche, y, volviéndolo hacia oriente, lo lanzarás al aire y lo recogerás sin que caiga en el suelo, al tiempo que recitarás las siguientes palabras: Gam, qui elex Beque Tsalmaveth, loyra, Rah, qui ata himadi, siblexa vinis bantexa ema yeneda. Es decir, etiam curn ambulançro in valiem umbrae mortis, non tirnebo malum quo­nian tu rnecurn. Virga tua et ,baculum tuum ipsa me consolabuntur. Repetiras veces la misma ceremonia y las mismas palabras. Guardarás el bastón hasta que lo necesites.

Exorcismo del infiernillo

Es necesario disponer de un infiernillo propio para meter el fuego para los incensamientos. Es preciso que sea de tierra negra, no barnizada, aunque nueva. El fuego tiene que ser hecho con carbones nuevos, y éste, una vez encendido con fuego nuevo, lo exorciza­rás diciendo: deus moisis, deus Aaron, cus Abra­ham benedic et purifica hanc creaturam ignis tuo honori préparatum ut digna sit complacere et purificare omnia loca in quibus accensa erit amén, lo que habiendo sido hecho, echarás el incienso correspondiente a la operación, que exorcizarás diciendo: Agios, atha­natos, Beron, Ciel dedotois et eterne Ens Entium sanctificator universi benedic et consecra in­censum istud et sicut fumus istius incensi ad te ascendat sic exaudire digneris preces meas. Amén. Al recitar esta oración echarás un poco del citado incienso en el fuego, y guardarás el resto para las operaciones en las que dicho incienso podrá convenir.

Como quiera que hay que destinar un lugar limpio y conveniente para la operación, todos ellos serán buenos, mientras se los purifique.

Purificación del lugar destinado para llevar a cabo las operaciones

Es preciso que el lugar no haya sido habitado por persona alguna, principalmente y sobre todo por ninguna mujer durante siete días antes por lo menos. Luego, ha­biéndola tapizado con una tela blanca y lisa, lo exorcizarás recitando: Aeterne sapiens, fortis, po­tens, Ens Entium Creator mundi veni in hunc locum, et tua presentia majestate sanctificia hunc locum ut meo sit puntas Castitas et plenitu­do legis, et sicus fumus incensi istius ad te ascendit, sic in hunc locum descendat virtus tua et benedictio tua et vos omnes angeli et spiritus omnes hunc consecrationi adstate presentes per deum verum, vivum et aeternum qui vos sicut et me ex nihilo creavit et qui vos simul sicut nos uno momento destricere potest et per sapientiam ejus. Amén. Después de haberlo incensado durante la oración anterior, lo cerrarás, y cuidarás de que no entre en el mismo nadie más que tú y aquellos que te sean necesarios.


Exorcismo del vestido

Es también necesario el tener un vestido limpio y conveniente. A este efecto, es preciso que éste sea confeccionado con tela de lino blanco, formando un gran camisón que no tenga otra abertura que el espa­cio suficiente para hacer entrar en él la cabeza, y cuya longitud alcance hasta los pies. Tiene que ser más bien holgado y presentar dos mangas de la misma tela que lleguen hasta las muñecas y que vengan algo prietas. Este camisón tienen que ser extremadamente blanco, y lo exorcizarás recitando:
O         pater conditor alme siderum sapientia summa per omnes fortitudines tuus et virtutes tuas sancti­ficare digneris vestem hanc tuo honori prepara­tam Exorciso te vestis per deum verum vivum aeternurn qui cuncta fecit ex nihilo et mehi sit in hoc meo opere quod sit impurum sed virtutis pienum. Amén. Y, habiéndolo incensado como de costumbre, lo guardaras hasta que lo necesites. Es indispensable también tener unos calzones de la misma tela, los cuales exorciza­rás al mismo tiempo que el vestido.

Exorcismo de las víctimas

Como sea que en todas las operaciones debe haber una víctima, es preciso que ésta esté purificada, y para ello será necesario lavarla e incensarla con el incienso planetario. Luego, sobre su cabeza le afeitarás un pequeño mechón de pelo, encima del cual exorcizarás a la víctima con sal marina, diciendo:
Sempiterne omnipotens deus in cujus potestate sunt omnes fines terrae, Sanctifica et tua virtute purifica hostiam istam ut effusio illius sanguinis tibi occidenti, si voluero nec nc sic in illo tuam mitté. Benedictionem. Amén.
Después de lo cual, degollarás a la víctima y, con parte de su sangre, regarás la habitación o lugar destinado para la operación, recitando: Omnipotens et Misericors deus moisis, deus abraham, deus jacob sanctifica locum istum, ut per effusionem sanguinis hujus hostiae purae purifica illum et vos omnes angeli et spiritus venite et colligite sangui­nem istum ut illum offeratis deo supremo. Amén. Por lo que respecta al resto de la sangre, hay que reservarla como algo muy necesario a su posterior requerimiento.

Consagración del libro

Hay que componer un librito conteniendo las ora­ciones pertinentes a todas las operaciones, signos y caracteres y el nombre de cada uno de los ángeles. Todo lo cual debe estar escrito con sangre de paloma, encima de pergamino virgen, y, a continuación, consagrarás de la siguiente manera dicho librito a las divinidades supremas, es decir, al Gran Dios y a los espíritus bienaventurados:
En el sitio destinado y purificado pondrás una mesita blanca y pura, encima de la cual estará el librito abierto en el lugar donde está el gran pantácu­lo, y, después de haber encendido una lámpara que estará suspendida en el centro de la mesa, rodearás dicha mesa con un cortinaje blanco y, listo todo lo cual, te revestirás con los hábitos del arte y, tomando el libro abierto, recitarás:
Adonai, heloim, hel, ye, Eye, ye princeps princi­pium, ens entium, miserere mei et respice in me servum tuum N. qui te devotissime invocat et te per nomen tuum sactissimum tremendum. Tetra­gramaton supplicat ut sis propicius et felix mihi in operationibus meis et jubeas angelis et spiritibus tuis venire et sedem in hoc loco ponere. O vos omnes angeli spiritus stellarum, o vos omnes angeli spiritus clementorum, ó vos omnes spiritibus adstantes ante faciem dei conjurat vos minister et servus fidelis altissimi conjurat vos deus ipse ens entium o tetragramaton, ut nunc et nunc veniatis et adsistatis huic operationi. Venite orat vos et supplicat humilissime servus dei. Amén.
Recitada la oración, incensarás con incienso co­rrespondiente al planeta y pondrás el libro encima de la citada mesa, teniendo el cuidado de que el fuego, o sea la lámpara, sea perpetuo durante la operación. Una vez la cortina cerrada de nuevo, esperarás hasta el siguiente día a la misma hora, en que harás lo mismo, incensando el libro con incienso correspon­diente al planeta dominante del día, y harás eso durante siete días consecutivos, empezando por el sábado a la hora del sol, al igual que en los demás días, y cuidando de que día y noche esté la lámpara encendida, después de lo cual, encerrarás el libro en un agujero practicado a propósito debajo de la mesa, donde lo mantendrás hasta que lo necesites. Y cada vez que quieras cogerlo, hará falta de antemano revestirse con los hábitos del arte y encender la mencionada lámpara, y, de rodillas, abrir dicho agujero recitando, al tiempo la oración precedente, Adonay, heloim, etc.....
Al consagrar el librito es necesario también llamar a todos los ángeles que están descritos en el mismo en forma de letanías, lo cual harás con la devoción requerida, y, aunque los ángeles y espíritus no hubieran aparecido al consagrar el libro, no hay que asombrarse por ello, puesto que, siendo de naturale­za pura, les duele el familiarizarse con los hombres, que son inconstantes e inmundos.
Mas, la perseverancia los obliga a nosotros, y, si se han llevado a cabo y hecho las ceremonias y los caracteres, están obligados a venir hacia nosotros y despojarse de todo orgullo digno de un espíritu puro. Por ahí llegará el que, la primera vez y a la primera invocación, podrás verlos y comunicar con ellos fácilmente. Asimismo te recomiendo, hijo mío, de no emprender en modo alguno obras inútiles e inmun­das, ya que lo inoportuno de tu hacer mediante esas operaciones, lejos de atraértelos, los echarías del todo; por lo cual te sería luego muy difícil el llamarlos de nuevo para operaciones útiles, santas y necesa­rias; lo que te servirá de enseñanza para no empren­der nada vano, inútil e impuro.
Después de haberte mostrado la manera cómo llevar a cabo las ceremonias, es preciso que te diga algo sobre la naturaleza de los espíritus, de los que hay de muchas clases, es decir, que habitan en distintas comarcas y distintos elementos; ya que, por ejemplo, Raphael es un ángel ígneo porque habita en el fuego y, al mismo tiempo, es el jefe o cabeza de los espíritus que habitan en el mismo; asimismo es él uno de los siete ángeles que presiden ante la faz del Gran Dios. También es el ángel dominador de la estrella denominada Venus, presidiendo el viernes. Y así también puede decirse lo mismo de los demás ángeles cuyos nombres doy a continuación, así como sus cualidades elementales, todo ello ordenado como lo verás en la siguiente tabla:


Cada uno de los ángeles tiene su carácter, y tú debes saber que hay siete cielos, habitados por siete estrellas a las que se las llama planetas, los cuales, a su vez, están habitados por legiones de ángeles.



Estas doce casas son asímismo estrellas fijas a las que se llama signos, y poseen virtudes particulares y muy fuertes, puesto que están habitadas por ángeles y espíritus puros. 

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Amikiri

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El amikiri es un yōkai de la mitología japonesa.
Se lo halla en los cuerpos de agua, especialmente en aquellos frecuentados por los pescadores. Son rápidos nadadores y como su nombre lo indica "cortadores de redes". Cortan las redes de los pescadores con sus pinzas de langosta. Son general criaturas pacíficas que no se inclinan por atacar a los humanos a pesar de su apariencia bizarra. La apariencia general de un amikiri son las pinzas de langosta, cola de serpiente y cabeza de pájaro.
Algunas investigaciones dicen que puede ser un animal pequeño y doméstico al igual que un perro o gato, pero otras dicen que es un ser del tamaño de un niño humano. Su habitat es exclusivamente en el agua y rara vez son vistos fuera de ella.
El amikiri.
Algunos dicen que se pueden transformar en humanos por período de tiempo efímero al estar sobre tierra.
Pueden ser buenos amigos de aquellos que respeten la naturaleza y las aguas que fluyen en su corazón. Llevan un mensaje especial en su existencia y sus acciones.
Apariciones
· En el volumen I del primer libro de Toriyama Sekien.
· Gekka no Kenshi/Last Blade ( en todos los sistemas )


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