viernes, 2 de enero de 2015

LOS NEFILIM

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"Cuando la humanidad comenzó a multiplicarse sobre la faz de la tierra y les nacieron hijas, vieron los hijos de Dios que las hijas de los hombres les venían bien, y tomaron por mujeres a las que prefirieron de todas ellas. Entonces dijo Yahvé: "No permanecerá para siempre mi espíritu en el hombre, porque no es mas que carne; que sus días sean ciento veinte años". Los nefilim aparecieron en la tierra por aquel entonces (y también después), cuando los hijos de Dios se unieron a las hijas de los hombres y éstas les dieron hijos: estos fueron los héroes de la antigüedad, hombres famosos" (Génesis 6:1-4)
Los nefilim
Los nefilim o nephilim son, en la Biblia y en otros escritos religiosos judíos y cristianos tempranos, un pueblo de gigantes. Tanto están mencionados en varios libros canónicos como apócrifos. El significado etimológico de la palabra hebrea nefilim es el de caídos o derribados, aunque se ha traducido también como gigantes o titanes, y en algún texto se ha dejado en el original hebreo .
Según la Biblia, los nefilim aparecen como el deseo contranatural de algunos ángeles inicuos, o sea, injustos o malvados, de tener relaciones sexuales con las mujeres de la tierra. Se presupone que el término mencionado en el Génesis de hijos de Dios se refería a los ángeles caídos o demonios, quienes se unieron con mujeres humanas. De esas uniones resultó una raza de gigantes, los nefilim, quienes fueron los héroes de la antigüedad, hombres famosos (Génesis 6:4).

Sin embargo existe otra versión, que analizaremos posteriormente, de que los nefilim podían haber sido descendientes de Set. E incluso algunos grupos de ufólogos opinan que los nefilim estarían relacionados con supuestos extraterrestres, debido a que habría existido una hipotética intervención extraterrestre en la antigüedad. Esta hipótesis la basan en que el término Nephila o Nefila era usado por los arameos para referirse a la constelación de Orión, y así los nefilim habrían procedido de dicha constelación.
Desde hace unos años se están realizando excavaciones en la zona de Oriente Medio en donde se han encontrado restos de esqueletos de gran tamaño, muy superiores en dimensiones a los humanos actuales. Estas son algunas fotos de dichas excavaciones.
Pueblos nefilim
De acuerdo a la tradición rabínica, los anakim o anaquitas, los refaim o refaítas y los emim o emitas, eran todos de la misma raza nefilim y todos los nombres citados se traducen por gigantes.
Refaítas: Eran una antigua tribu cananea que vivía en las colinas de Judá y en la llanura filistea (Hebrón, Debir, Anab, Gaza, Gath y Ashdod). Habitantes originarios de Canaán, ocupaban el Líbano y el área del Monter Hermón. Al norte de la costa de Siria y de Transjordania construyeron una cadena de ciudades fortificadas. Vivían en la región que posteriormente ocuparon los moabitas y los amonitas. A los primeros les llamaron emitas y a los segundos zomzomeos. En la parte occidental de Palestina se aliaron y se entrecruzaron con los caftorím, que habían llegado desde Creta, y se establecieron en las áreas costeras siendo conocidos posteriormente como filisteos y fenicios. El filisteo Goliat, quien murió por una piedra lanzada por David con su honda, fue refaíta.
Anaquitas: El nombre de anak o anac significa gigante y se explica en el Midrash judío indicando que llevaban cadenas en el cuello. Anac, su líder, era hijo de Arba, un refaíta, y sus hijos fueron Sesai, Aiman y Talmai; todos ellos cabezas de los clanes arameos. Estos nombres parecen ser arameos, pero su significado no es claro. Los anaquitas fueron derrotados por Caleb.
Emitas: Cuando Yahvé dio la tierra de Moab a los hijos de Lot, se dice que esa tierra había sido habitada por los emitas, "pueblo grande, numeroso y corpulento como los anaquitas" (Deuteronomio 2:10).
Interpretación según religiones
Visión judía tradicional: El judío Trifón (siglo II a.C.) se opuso a la idea de que los ángeles podían casarse. El rabino Shimón bar Yojai (siglo II d.C.) maldijo a todos los judíos que decían que los hijos de Dios eran ángeles. Según la visión judía tradicional los nefilim, antes y después del Diluvio, fueron hombres. Esta era también la opinión de Rashid (siglo VIII d.C.) y de Najmánides (siglo XII d.C.).
Testigos de Jehová: Afirman que los hijos de Dios eran ángeles que, tentados por Satanás, observaron a las hijas de los hombres y desearon tener relaciones sexuales con ellas, y sus hijos se convirtieron en los nefilim. Como consecuencia de ello la Tierra se llenó de maldad, decidiendo Dios dar fin a esa sociedad en un plazo de 120 años, conservando la vida únicamente a Noé y a su familia, el único ser humano fiel.
Iglesia Católica: Eusebio de Cesárea, Justino, Clemente de Alejandría, Orígenes, Tertuliano, Ireneo de Lyon y Atenágoras de Atenas identificaron a los hijos de Dios como ángeles. Sexto Julio el Africano (siglo III d.C.) condenó la opinión de que los hijos de Dios eran ángeles y Agustín de Hipona, en su libro La Ciudad de Dios, dio la interpretación que sigue desde entonces en la Iglesia Católica, de que los hijos de Dios eran los descendientes de Set, llamados así por su amor a Dios.
Iglesia Copta: El Libro de Enoc forma parte del canon de la Iglesia Copta y cuando hace referencia a los grigori, los padres de los nefilim, los describe como ángeles y no como descendientes del linaje de Set. También se dice que uno de los propósitos del Diluvio fue deshacerse de los nefilim. Tanto Filón de Alejandría (siglo I a.C.) como Flavio Josefo (siglo I d.C.) aceptaron esa ideas. La referencia bíblica acerca de
que Noé era "perfecto en sus generaciones" (Génesis 6:9) hace referencia a que en el linaje de Noé no hubieron nefilim.
La Iglesia Copta explica que los nefilim habían comenzado a sentir deseos carnales y tomaron a las hijas de los hombres, que eran las descendientes de Caín. Esto se señala en el Libro de Enoc y en los Aniversarios, pero es también el punto de vista presentado por textos no bíblicos más antiguos, como el segundo Libro de Adán y el de la Víspera. Una explicación más amplia de este concepto podemos verlo en el texto completo del primer Libro de Enoc, en un estudio independiente del presente trabajo.
Los nefilim en los textos bíblicos
Libro de Enoc: Este libro está en el canon de la Iglesia Ortodoxa Etíope y la Iglesia Copta, pero no es canónico en la Iglesia Católica ni en las Biblias cristianas.
Este libro indica que el motivo del Diluvio fue el de aniquilar a los nefilim (Enoc 10:1-9), quienes no habían sido creados según los planes de Dios (Enoc 10:15-16) ni tenían capacidad espiritual y, por lo tanto, tampoco resurrección.
Similarmente se trata en otras versiones de la descendencia de los ángeles caídos y las hijas de Caín, de donde surgió esta raza con el fin de sabotear los planes de Dios, cruzándose con mujeres humanas y contaminando así la descendencia de Adán.

Libro de los Jubileos: Es un texto admitido por la iglesia etíope y que complementa la historia presentada en el Libro de Enoc.
Baruc: En este texto canónico de la Biblia se dice que "allí nacieron los famosos gigantes de antaño, de gran estatura y diestros en la guerra. Pero no los eligió Dios ni les enseñó el camino de la ciencia, y perecieron por no tener prudencia; por su locura perecieron" (Baruc 3:26-28).
Sabiduría: Este libro deuterocanónico de la Biblia dice que "ya en los comienzos, cuando los soberbios gigantes perecían, la esperanza del mundo se refugió en una balsa que, pilotada por tu mano, legó al mundo una semilla de vida" (Sabiduría 14:6).
Eclesiástico: También este libro menciona a los nefilim diciendo que "no perdonó a los antiguos
gigantes, que se rebelaron seguros de su fuerza" (Eclesiástico 16:7).
¿Qué sucedió con los nefilim o gigantes?
Los nefilim fueron una de las razones principales para el gran Diluvio en los tiempos de Noé. El libro del Génesis dice: "Viendo Yahvé que la maldad del hombre cundía en la tierra y que todos los proyectos de su mente eran puro mal de continuo, le pesó a Yahvé de haber creado al hombre en la tierra, y se indignó en su corazón. Así pues, dijo Yahvé: Voy a exterminar de sobre la faz del suelo al hombre que he creado, desde el hombre hasta los ganados, los reptiles y hasta las aves del cielo, porque me pesa haberlos hecho.
Pero Noé halló gracia a los ojos de Yahvé" (Génesis 6:5-8). Así que Dios procedió a inundar el mundo entero, matando a todos y a todo, a excepción de Noé y su familia y los animales que estaban dentro del Arca.
De acuerdo a la explicación anterior, los nefilim desaparecieron a causa del Diluvio, así como el resto de los seres vivientes, excepto los que estaban en el Arca. Pero si analizamos detenidamente el libro de los Números, que narra el tema de la marcha de los israelitas por el desierto durante el éxodo de Egipto, vemos que no fue así, y no se sabe cómo pudieron sobrevivir al Diluvio muchos de los nefilim: "Hemos visto también gigantes, hijos de Anac, de la raza de los gigantes. Nosotros nos veíamos ante ellos como saltamontes, y eso mismo les parecíamos a ellos" (Números 13:33).
Cualquiera que haya sido el caso, los gigantes o nefilim fueron destruidos finalmente por los israelitas durante su invasión a Canaán, tal como nos narra Josué: "Por entonces fue Josué y exterminó a los anaquitas de la montaña, de Hebrón, de Debir, de Anab, de toda la montaña de Israel: los consagró al anatema con sus ciudades" (Josué 11:21).

Conclusión
¿Por qué los demonios o ángeles caídos hicieron tal cosa? Aunque la Biblia no nos da una respuesta específica, la mejor especulación posible es la de que los demonios intentaban contaminar el linaje humano a fin de impedir la venida del Mesías, Jesucristo.
Dios había prometido que el Mesías vendría del linaje de Eva, enemistado con el mal, y ella heriría a la serpiente (diablo) en la cabeza. Así que las fuerzas del mal trataron de impedir que un dia naciera un Mesías sin pecado. Definitivamente esta no es una respuesta específicamente bíblica, pero es plausible y no está en contradicción con nada de lo que la Biblia enseña.
¿Qué impide que los demonios produzcan más nefilims o gigantes en la actualidad? Dios puso fin a las uniones de los demonios con humanos al colocar en prisiones eternas a los demonios que cometieron tales actos. Judas nos lo confirma así: "… y además que a los ángeles, que no mantuvieron su dignidad, sino que abandonaros su propia morada, los tiene guardados con ligaduras eternas bajo tinieblas para el juicio del gran Día" (Judas 1:6).
Obviamente no todos los demonios están actualmente aprisionados, así que debió haber un grupo de demonios que cometieron posteriormente graves pecados después de la caída original. Presumiblemente, los demonios que se unieron a mujeres humanas son los que están en prisiones eternas. Esto prevendría que más demonios intentaran tales acciones.
Donde mejor y más ampliamente se habla de los nefilim y de sus actos, así como de su final, es en el Libro de Enoc, y por ello se detalla a continuación los capítulos relativos a los nefilim o gigantes. Un trabajo completo sobre el Libro de Enoc en su totalidad se publicará en breves fechas.
LIBRO DE LOS VIGILANTES o LA CAIDA DE LOS ANGELES
(Libro 1 de Enoc, capítulos 6 al 36)
Capítulo 6
1 Así sucedió, que cuando en aquellos días se multiplicaron los hijos de los hombres, les nacieron hijas hermosas y bonitas;
2 y los Vigilantes, hijos del cielo las vieron y las desearon, y se dijeron unos a otros: "Vayamos y escojamos mujeres de entre las hijas de los hombres y engendremos hijos". (Génesis 6:1-4)
3 Entonces Shemihaza que era su jefe, les dijo: "Temo que no queráis cumplir con esta acción y sea yo el único responsable de un gran pecado".
4 Pero ellos le respondieron: "Hagamos todos un juramento y comprometámonos todos bajo un anatema a no retroceder en este proyecto hasta ejecutarlo realmente".
5 Entonces todos juraron unidos y se comprometieron al respecto los unos con los otros, bajo anatema.
6 Y eran en total doscientos los que descendieron sobre la cima del monte que llamaron "Hermón", porque sobre él habían jurado y se habían comprometido mutuamente bajo anatema.
7 Estos son los nombres de sus jefes: Shemihaza, quien era el principal y en orden con relación a él, Ar'taqof, Rama'el, Kokab'el, -'el, Ra'ma'el, Dani'el, Zeq'el, Baraq'el, 'Asa'el, Harmoni, Matra'el, 'Anan'el, Sato'el, Shamsi'el, Sahari'el, Tumi'el, Turi'el, Yomi'el, y Yehadi'el.
8 Estos son los jefes de decena.
Capítulo 7
1 Todos y sus jefes tomaron para sí mujeres y cada uno escogió entre todas y comenzaron a entrar en ellas y a contaminarse con ellas, a enseñarles la brujería, la magia y el corte de raíces y a enseñarles sobre las plantas.
2 Quedaron embarazadas de ellos y parieron gigantes de unos tres mil codos de altura que nacieron sobre la tierra y conforme a su niñez crecieron;
3 y devoraban el trabajo de todos los hijos de los hombres hasta que los humanos ya no lograban abastecerles.
4 Entonces, los gigantes se volvieron contra los humanos para matarlos y devorarlos; (Sal 14:4; Mi 3:3)
5 y empezaron a pecar contra todos los pájaros del cielo y contra todas las bestias de la tierra, contra los
reptiles y contra los peces del mar y se devoraban los unos la carne de los otros y bebían sangre. (Jr 12:4)
6 Entonces la tierra acusó a los impíos por todo lo que se había hecho en ella. (Gn 6:5-11,13; Ap 12:16)
Capítulo 8
1 Y 'Asa'el enseñó a los hombres a fabricar espadas de hierro y corazas de cobre y les mostró cómo se extrae y se trabaja el oro hasta dejarlo listo y en lo que respecta a la plata a repujarla para brazaletes y otros adornos. A las mujeres les enseñó sobre el antimonio, el maquillaje de los ojos, las piedras preciosas y las tinturas
2 Y entonces creció la mucho impiedad y ellos tomaron los caminos equivocados y llegaron a corromperse en todas las formas.
3 Shemihaza enseñó encantamientos y a cortar raíces; Hermoni a romper hechizos , brujería, magia y habilidades afines; Baraq'el los signos de los rayos; Kokab'el los presagios de las estrellas; Zeq'el los de los relámpagos; -'el enseñó los significados; Ar'taqof enseñó las señales de la tierra; Shamsi'el los presagios del sol; y Sahari'el los de la luna, y todos comenzaron a revelar secretos a sus esposas.
4 Como parte de los hombres estaban siendo aniquilados, su grito subía hasta el cielo. (Ex 3:7-9)
Capítulo 9
1 Entonces Miguel, Sariel, Rafael y Gabriel observaron la tierra desde el santuario de los cielos y vieron mucha sangre derramada sobre la tierra y estaba toda llena de la injusticia y de la violencia que se cometía sobre ella.
2 Considerando esto, los cuatro fueron y se dijeron: "el grito y el lamento por la destrucción de los hijos de la tierra sube hasta las puertas del cielo".
3 Y dijeron a los santos del cielo: "Es ahora a vosotros a quienes las almas de los hijos de los hombres suplican diciendo 'llevad nuestra causa ante el Altísimo, nuestra destrucción ante la gloria majestuosa y ante el Señor de todos los señores' en cuanto a majestad".
4 Y Rafael, Miguel, Sariel y Gabriel dijeron al Señor del mundo: "Tú eres nuestro gran Señor, el Señor del mundo, el Dios de dioses, el Señor de señores y el Rey de reyes; los cielos son el trono de tu gloria por todas las generaciones que existen desde siempre; toda la tierra es el escabel ante ti para siempre, y tu nombre es grande, santo y bendito por toda la eternidad.
5 "Eres tú quien todo lo ha creado y en ti reside el poder sobre todas las cosas; todo es descubierto en toda su desnudez ante ti; tú lo ves todo y nada se te puede esconder. (1Cr 29:10-12, Hb4:13)
6 "Tú has visto lo que ha hecho 'Asa'el, como ha enseñado toda injusticia sobre la tierra y revelado los secretos eternos que se cumplen en los cielos;
7 y lo que ha enseñado a los humanos Shemihaza, al que tú habías dado la facultad de gobernar sobre sus compañeros.
8 "Ellos han ido hacia las hijas de los hombres y se han acostado con ellas y se han profanado a sí mismos descubriéndoles todo pecado.
9 "Luego, estas mujeres han parido en el mundo gigantes, por lo que la tierra se ha llenado de sangre e injusticia. (Gn 6:4,5,11)
10 "Y ahora mira que las almas de los que han muerto gritan y se lamentan hasta las puertas del cielo y su gemido ha subido y no puede cesar debido a la injusticia que se comete en la tierra. (Ap 6:10)
11 "Pero tú que conoces todas las cosas antes de que sucedan, tú que sabes aquello, tú los toleras y no nos dices qué debemos hacerles al observar eso". (Ha 1:2-4)
Capítulo 10
1 Entonces el Altísimo, Grande y Santo habló y envió a Sariel al hijo de Lamec.
2 Y le dijo: "Ve hacia Noé y dile en mi nombre, 'escóndete'; y revélale la consumación que viene, pues la tierra entera va a perecer, un diluvio está por venir sobre toda la tierra y todo lo que se encuentre sobre ella perecerá.
3 "En seguida enseña al Justo, al hijo de Lamec, lo que debe hacer para preservar su alma para la vida y escapar definitivamente, pues por él será sembrada una planta y serán establecidas todas las generaciones".
4 Y además, el Señor le dijo a Rafael: "Encadena a 'Asa'el de pies y manos, arrójalo en las tinieblas, abre el desierto que está en Dudael y arrójalo en él;
5 bota sobre él piedras ásperas y cortantes, cúbrelo de tinieblas, déjalo allí eternamente sin que pueda ver la luz,
6 y en el gran día del Juicio que sea arrojado al fuego.
7 "Después, sana la tierra que los Vigilantes han corrompido y anuncia su curación, a fin de que se sanen de la plaga y que todos los hijos de los hombres no se pierdan debido al misterio que los Vigilantes descubrieron y han enseñado a sus hijos. (Jl 2:22)
8 "Toda la tierra ha sido corrompida por medio de las obras que fueron enseñadas por 'Asa'el, impútale entonces todo pecado".
9 Y el Señor dijo a Gabriel: "Procede contra los bastardos y réprobos hijos de la fornicación y haz desaparecer a los hijos de los Vigilantes de entre los humanos y hazlos entrar en una guerra de destrucción, pues no habrá para ellos muchos días.
10 "Ninguna petición en su favor será concedida, pues esperan vivir una vida eterna o que cada uno viva quinientos años.
11 Y a Miguel le dijo el Señor: ve y anuncia a Shemihaza y a todos sus cómplices que se unieron con mujeres y se contaminaron con ellas en su impureza,
12 ¡que sus hijos perecerán y ellos verán la destrucción de sus queridos! Encadénalos durante setenta generaciones en los valles de la tierra hasta el gran día de su juicio. (2P 2:4; Judas 6)
13 "En esos días se les llevará al abismo de fuego, a los tormentos y al encierro en la prisión eterna.
(Ap 20:10)
14 "Todo el que sea condenado, estará perdido de ahí en adelante y será encadenado con ellos hasta la destrucción de su generación. Y en la época del juicio que yo juzgaré, perecerán por todas las generaciones.
15 "Destruye todos los espíritus de los bastardos y de los hijos de los Vigilantes porque han hecho obrar mal a los humanos.
16 "Destruye la opresión de la faz de la tierra, haz perecer toda obra de impiedad y haz que aparezca la planta de justicia; ella será una bendición y las obras de los justos serán plantadas en alegría para siempre.
17 "En ese tiempo todos los justos escaparán y vivirán hasta que engendren millares. Todos los días de vuestra juventud y vuestra vejez se completarán en paz.
18 "Entonces toda la tierra será cultivada en justicia y toda ella será plantada de árboles y llena de bendición.
19 "Todos los árboles de la tierra que deseen serán plantados en ella y sembrarán allí viñas y cada una de ellas producirá mil jarras de vino y cada semilla producirá mil medidas por una, y una medida de aceitunas producirá diez lagares de aceite.
20 "Y limpia tú la tierra de toda opresión, de toda violencia, de todo pecado, de toda impiedad y de toda maldad que ocurre en ella y hazles desaparecer de la tierra.
21 "Y todos los hijos de los hombres llegarán a ser justos y todas las naciones me adorarán, se dirigirán en oración a mí y me alabarán.
22 "Y la tierra estará limpia de toda corrupción, de todo pecado, de todo castigo y de todo dolor y yo no enviaré más plagas sobre la tierra, hasta las generaciones de las generaciones ni por toda la eternidad.
Capítulo 11
1 "Y en esos días abriré los tesoros de bendición que están en el cielo, para hacerlos descender sobre la
tierra, sobre las obras y el trabajo de los hijos de los hombres
2 "Y la paz y la verdad estarán unidas todos los días del mundo y por todas las generaciones
Capítulo 12
1 Ante esos sucesos Enoc había sido ocultado y no había ningún humano que supiera dónde fue escondido ni dónde están ni qué le sucedió. (Gn 5:24; Si 44:16; Sb 4:10,11; Hb 11:5)
2 El hacía todas sus acciones con los Vigilantes y pasaba sus días con los santos.
3 Así, yo Enoc estaba comenzando a bendecir al Señor de majestad, al Rey de los tiempos, y he aquí que el Vigilante del gran Santo me llamó a mí, Enoc el escribiente y me dijo:
4 "Enoc, escriba de justicia, ve a los Vigilantes del cielo que han abandonado las alturas del cielo, el eterno lugar santo y que se han contaminado con las mujeres haciendo como hacen los hijos de los hombres, y han tomado mujeres y han forjado una gran obra de corrupción sobre la tierra, y hazles saber
5 que no habrá para ellos paz ni redención de su pecado.
6 "Y así como gozaron a causa de sus hijos ellos verán la muerte de sus bien amados y llorarán por la pérdida de sus hijos y suplicarán eternamente, pero no habrá para ellos misericordia ni paz".
Capítulo 13
1 Luego, Enoc se fue y le dijo a 'Asa'el: "No habrá paz para ti, contra ti ha sido pronunciado un gran juicio para encadenarte.
2 "No habrá para ti ni tregua ni intercesión, porque has enseñado la injusticia y a causa de todas las obras de impiedad, violencia y pecado que has enseñado a los humanos.
3 Y avanzando les hablé a todos ellos y todos temieron y se espantaron y el temblor se apoderó de ellos.
4 Me suplicaron que elevara una petición por ellos para que pudieran encontrar perdón por sus pecados y que la leyera en presencia del Señor del cielo.
5 Porque desde entonces ellos no pueden hablar a Dios ni levantar sus ojos al cielo, debido a la vergüenza por los crímenes por los cuales fueron condenados.
6 Entonces escribí su oración con todas sus peticiones por sus almas y por cada una de sus obras y por lo que suplicaban todos, que hubiera para ellos perdón y larga vida.
7 Fui y me senté junto a las aguas de Dan, en la tierra de Dan, al sur del Hermonín, a su lado occidental y estuve leyendo el libro donde anoté sus peticiones, hasta que me dormí.
8 He aquí que me vinieron sueños y cayeron sobre mí visiones hasta que levanté mis párpados a las puertas del palacio del cielo y vi una visión del rigor del castigo. Y vino una voz y me dijo: "Habla a los hijos del cielo para reprenderles".
9 Cuando desperté fui a ellos. Todos estaban reunidos juntos y sentados llorando, en la Fuente del
Llanto que está entre el Líbano y Senir, con los rostros cubiertos.
10 Conté delante de ellos todas las visiones que había visto en sueños y me puse a hablar con palabras de justicia y de visión y a reprender a los Vigilantes celestiales.
Capítulo 14
1 Este es el libro de las palabras de la verdad y de la reprensión de los Vigilantes que existen desde siempre según lo ordenó el Gran Santo en el sueño que tuve.
2 En esta visión vi en mi sueño lo que digo ahora con la lengua de carne, con el aliento de mi boca, que el Grande ha dado a los humanos para que hablen con ella y para que comprendan en el corazón. Así como Dios ha creado y destinado a los hijos de los hombres para que entiendan las palabras de conocimiento, así me ha creado, hecho y destinado a mí para que reprenda a los Vigilantes, a los hijos del cielo.
3 Vigilantes: yo escribí vuestra petición y en una visión se me reveló que no será concedida nunca y que habrá juicio por decisión y decreto contra vosotros,
4 que a partir de ahora no volveréis al cielo y por todas las épocas no subiréis,
5 porque ha sido decretada la sentencia para encadenaros en las prisiones de la tierra por toda la eternidad.
6 Pero antes veréis que todos vuestros seres queridos irán a la destrucción con todos sus hijos y las riquezas de tus seres queridos y de sus hijos no las disfrutaréis y ellos caerán en vuestra presencia por la espada de destrucción.
7 Pues vuestra petición por ellos ni la petición por vosotros serán concedidas. Continuaréis pidiendo y suplicando y mientras lloráis no pronunciéis ni una palabra del texto que he escrito.
8 Esto me fue revelado en la visión: He aquí que las nubes me llamaban, la neblina me gritaba y los relámpagos y truenos me apremiaban y me despedían y en la visión los vientos me hacían volar, me levantaban en lo alto, me llevaban y me entraban en los cielos.
9 Entré en ellos hasta que llegué al muro de un edificio construido con piedras de granizo, rodeado y cercado completamente con lenguas de fuego que comenzaron a asustarme. (Ac 2:3)
10 Entré por esas lenguas de fuego hasta que llegué a una casa grande construida con piedras de granizo
cuyos muros eran como planchas de piedra; todas ellas eran de nieve y su suelo estaba hecho de nieve
11 Su techo era como relámpagos y trueno y entre ellos querubines de fuego y su cielo era de agua.
12 Un fuego ardiente rodeaba todos sus muros cercándolos por completo y las puertas eran de fuego ardiente.
13 Entré en esta casa que era caliente como fuego y fría como nieve. No había en ella ninguno de los placeres de la vida. Me consumió el miedo y el temblor se apoderó de mí.
14 Tiritando y temblando caí sobre mi rostro y se me reveló una visión:
15 He aquí que vi una puerta que se abría delante de mí y otra casa que era más grande que la anterior, construida toda con lenguas de fuego.
16 Toda ella era superior a la otra en esplendor, gloria y majestad, tanto que no puedo describiros su esplendor y majestad.
17 Su piso era de fuego y su parte superior de truenos y relámpagos y su techo de fuego ardiente.
18 Me fue revelada y vi en ella un trono elevado cuyo aspecto era el del cristal y cuyo contorno era como el sol brillante y tuve visión de querubín.
19 Por encima del trono salían ríos de fuego ardiente y yo no resistía mirar hacia allá.
20 La Gran Gloria tenía sede en el trono y su vestido lucía más brillante que el sol y más blanco que cualquier nieve;
21 ningún ángel podía entrar verle la cara debido a la magnífica Gloria y ningún ser de carne podía mirarlo.
22 Un fuego ardiente le rodeaba y un gran fuego se levantaba ante Él. Ninguno de los que le rodeaba podía acercársele y multitudes y multitudes estaban de pie ante Él y Él no necesitaba consejeros.
23 Y las santidades de los santos que estaban cerca de Él no se alejaban durante la noche ni se separaban de Él.
24 Yo hasta este momento estaba postrado sobre mi rostro, temblando y el Señor por su propia boca me llamó y me dijo: "Ven aquí Enoc y escucha mi Palabra".
25 Y vino a mí uno de los santos, me despertó, me hizo levantar y acercarme a la puerta e incliné hacia abajo mi cabeza.
Capítulo 15
1 Y él me correspondió y me habló y yo oí su voz: "No temas Enoc, hombre de justo, escriba de justicia;
acércate y escucha mi voz.
2 "Ve y dile a los Vigilantes del cielo que te han enviado a suplicar por ellos: 'A vosotros corresponde interceder por los humanos y no a los humanos por vosotros'.
3 '¿Por qué habéis abandonando el cielo alto, santo y eterno, os habéis acostado con mujeres y profanado a vosotros mismos con las hijas de los hombres y tomado esposas como los hijos de la tierra y habéis engendrado hijos gigantes?.
4 'Vosotros que fuisteis santos espirituales viviendo una vida eterna os habéis manchado con la sangre de las mujeres y habéis engendrado con la sangre de la carne y como los hijos del hombre habéis deseado después carne y sangre como aquellos que mueren y perecen' .
5 "Por eso yo les he dado a ellos mujeres para que las fecunden y engendren hijos por ellas y para que así no falten ellos sobre la tierra."
6 'En cuanto a vosotros, fuisteis primero espirituales, viviendo una vida eterna, inmortal por todas las generaciones del mundo;
7 por ello no se os han atribuido mujeres, pues la morada de los espíritus del cielo es el cielo' .
8 "Y ahora, los gigantes que han nacido de los espíritus y de la carne, serán llamados en la tierra espíritus malignos y sobre la tierra estará su morada.
9 "Los espíritus malos proceden de sus cuerpos, porque han nacido de humanos y de los santos Vigilantes es su comienzo y origen primordial. Estarán los espíritus malos sobre la tierra y serán llamados espíritus malos.
10 "Los espíritus del cielo tienen su casa en el cielo y los espíritus de la tierra que fueron engendrados sobre la tierra tienen su casa en la tierra.
11 "Y los espíritus de los gigantes, de los Nefilim, que afligen, oprimen, invaden, combaten y destruyen sobre la tierra y causan penalidades, ellos aunque no comen tienen hambre y sed y causan daños.
12 "estos espíritus se levantarán contra los hijos de los hombre y contra las mujeres porque de ellos proceden.
Capítulo 16
1 "Después de la muerte de los gigantes cuando los espíritus han salidos de su cuerpo, su carne será destruida antes del juicio. Serán así destruidos hasta el día de la gran consumación, del gran juicio en el cual el tiempo terminará para los Vigilantes e impíos y seréis totalmente consumados.
2 "Y ahora, a los Vigilantes, que te han enviado a suplicar por ellos, que en otra época habitaban en el cielo, diles:
3 'Vosotros estabais en el cielo pero todos los misterios no se os habían revelado. No habéis conocido sino un misterio indigno y en el endurecimiento de vuestro corazón lo habéis comunicado a las mujeres y por ese misterio ellas y los hombres han multiplicado el mal sobre la tierra'.
4 "Diles pues: 'No tendréis paz'".
Capítulo 17
1 Después me llevaron a un sitio cuyos habitantes son como el fuego ardiente, pero cuando desean aparecen como humanos.
2 Me llevaron a la casa de la tempestad, sobre una montaña cuya cima tocaba el cielo,
3 y vi las mansiones de las luminarias y los tesoros de las estrellas y del trueno, en los extremos del abismo donde están el arco de fuego, sus flechas y carcaj, la espada de fuego y todos los relámpagos.
4 Luego me llevaron hasta las aguas de vida y hasta el fuego del occidente, el que recogió todas las puestas de sol.
5 Llegué hasta un río de fuego cuyas llamas corren como agua y desemboca en el gran mar que está al lado del poniente;
6 vi grandes ríos y llegué a una gran oscuridad y hasta donde ningún ser carnal camina;
7 vi las montañas de las tinieblas de invierno y el sitio hacia donde fluyen todas las aguas del abismo;
8 y vi la desembocadura de todos los ríos de la tierra y la desembocadura del abismo.
Capítulo 18
1 Vi los tesoros de los vientos y vi que con ellos Él ha adornado toda la creación y los cimientos de la tierra;
2 y vi también la piedra angular de la tierra y los cuatro vientos que sostienen la tierra y el firmamento;
3 vi como los vientos extienden el velo del cielo en lo alto y cómo tienen su puesto entre el cielo y la tierra: son las columnas del cielo;
4 vi los vientos que hacen girar y que conducen por las órbitas del sol y de los astros en sus estancias;
5 vi los vientos que sostienen las nubes sobre la tierra; vi los caminos de los ángeles; vi en los confines
de la tierra el firmamento en lo alto.
6 Después fui al sur y vi un sitio que ardía día y noche, en donde se encontraban siete montañas de piedras preciosas, tres del lado oriental y tres del lado del mediodía.
7 Así, entre las que estaban en el oriente, una era de piedra multicolor, una de perlas, y la otra de piedras medicinales; y las que estaban en el sur eran de piedra roja.
8 La del medio se elevaba hasta el cielo como el trono del Señor y la parte alta del trono era de zafiro.
9 Yo vi un fuego ardiente, y más allá de esas montañas
10 está una región donde termina la gran tierra, y ahí culminan los cielos.
11 Luego me fue mostrado un profundo abismo entre columnas de fuego celeste, y vi en él columnas de fuego que descendían al fondo y cuya altura y profundidad eran inconmensurables;
12 y más allá de este abismo vi un sitio sobre el cual no se extendía el firmamento, bajo el cual no había tampoco cimientos de la tierra; sobre el que no había ni agua ni pájaros, sino que era un lugar desierto y terrible.
13 Allí vi siete estrellas parecidas a grandes montañas, que ardían, y cuando pregunté sobre esto,
14 El ángel me dijo: "Este sitio es el final del cielo y de la tierra; ha llegado a ser la prisión de las estrellas y de los poderes del cielo.
15 "Las estrellas que ruedan sobre el fuego son las que han transgredido el mandamiento del Señor, desde el comienzo de su ascenso, porque no han llegado a su debido tiempo;
16 y Él se irritó contra ellas y las ha encadenado hasta el tiempo de la consumación de su culpa para siempre, en el año del misterio".
Capítulo 19
1 Después Sariel me dijo: " Aquí estarán los Vigilantes que se han conectado por su propia cuenta con mujeres. Sus espíritus asumiendo muy diversas apariencias se han corrompido y han descarriado a los humanos para que sacrifiquen a demonios y dioses, hasta el día del gran juicio, en que serán juzgados y encontrarán su final.
2 "En cuanto a sus mujeres, las que fueron seducidas por los Vigilantes, se volverán sosegadas".
3 Yo Enoc, solo, he visto la visión, el final de todas las cosas y ningún humano ha visto lo que yo he visto.
Capítulo 20
1 He aquí los nombres de los santos ángeles que vigilan: (Ap 8:2)
2 Uriel, uno de los santos ángeles, llamado el del trueno y el temblor;
3 Rafael, otro de los santos ángeles, el de los espíritus de los humanos; (Tb 12:15)
4 Ra'u'el, otro de los santos ángeles, que se venga del mundo de las luminarias;
5 Miguel, otro de los santos ángeles, encargados de la mejor parte del la humanidad y del pueblo;
(Dn 10:13,21, 12:1; Judas 9; Ap 12:7)
6 Sariel, otro de los santos ángeles, encargado de los espíritus de los hijos de los hombres que pecan en espíritu;
7 Gabriel; otro de los santos ángeles, encargado del paraíso, las serpientes y los querubines; (Dn 8:16, 9:21; Lc:1:19,26) (Gn 3:24; Ex 25:18-22; Ez 10:4-5)
8 Remeiel, otros de los santos ángeles, al que Dios ha encargado de los resucitados. (Mt 28:2,5; Mc 16:5)
Capítulo 21
1 Después volví hasta donde todo era caótico;
2 y allá vi algo horrible: no vi ni cielo en lo alto ni tierra firme fundamentada, sino un sitio informe y terrible.
3 Vi allí cuatro estrellas del cielo encadenadas que parecían grandes montañas ardiendo como fuego.
4 Entonces pregunté: "¿Por qué pecado están encadenadas y por qué motivo han sido arrojadas acá?".
5 Uriel el Vigilante y el Santo que estaba conmigo y me guiaba, me dijo: "Enoc ¿por qué preguntas y te inquietas por la verdad?
6 Esta cantidad de estrellas de los cielos son las que han transgredido el mandamiento del Señor y han sido encadenadas aquí hasta que pasen diez mil años, el tiempo impuesto según sus pecados.
7 Desde allí pasé a otro lugar más terrible que el anterior y vi algo horrible: había allá un gran fuego ardiendo y flameando y el lugar tenía grietas hasta el abismo, llenas de columnas descendentes de fuego, pero no pude ver ni sus dimensiones ni su magnitud ni haría conjeturas.
8 Entonces dije: "¡Qué espantoso y terrible es mirar este lugar!".
9 Uriel el Vigilante y el Santo, que estaba conmigo me dijo: "Enoc ¿por qué estás tan atemorizado y espantado?". Le respondí: "Es por este lugar terrible y por el espectáculo del sufrimiento".
10 Y él me dijo: "Este sitio es la prisión de los ángeles y aquí estarán prisioneros por siempre".
Capítulo 22
1 Desde allí fui a otra parte, a una montaña de roca dura;
2 había ahí cuatro pozos profundos, anchos y muy lisos. Y dije: "¡Qué lisos son estos huecos y qué profundos y oscuros se ven!".
3 En ese momento, Rafael el Vigilante y el Santo, que estaba conmigo, me respondió diciendo:"Estas cavidades han sido creadas con el siguiente propósito; que los espíritus de las almas de los muertos puedan reunirse y que todas las almas de los hijos de los hombres se reúnan ahí. Así pues esos son los pozos que les servirán de cárcel;
4 "Están hechos para tal cosa, hasta el día en que sean juzgados hasta momento del gran juicio que se les hará el último día". (Sal 68:19; Ef 4:9; 1P 3:19,20)
5 Vi allí al espíritu de un hombre muerto acusando, y su lamento subía hasta el cielo, gritando y acusando.
6 Entonces pregunté a Rafael el Vigilante y el Santo, que estaba conmigo: "¿De quién es este espíritu que está acusando que se queja de tal modo que sube hasta el cielo gritando y acusando?".
7 Me respondió diciendo: "Este es el espíritu que salió de Abel, a quien su hermano Caín asesinó; él lo acusa hasta que su semilla sea eliminada de la faz de la tierra y su semilla desaparezca dl linaje de los hombres".
8 Entonces pregunté observando todos los pozos: "¿Por qué están separados unos de otros?"
9 Me respondió diciendo: "Esos tres han sido hechos para que los espíritus de los muertos puedan estar separados. Así una división ha sido hecha para los espíritus de los justos, en la cual brota una fuente de agua viva. (Jn 4:14, 7:38)
10 "Y así ha sido hecha ésta para los pecadores cuando mueren y son sepultados y no se ha ejecutado juicio contra ellos en vida.
11 "Aquí sus espíritus serán colocados aparte, para esta gran pena, hasta el día del gran juicio y castigados y atormentados para siempre quienes merecen tal retribución por sus espíritus.
12 "Esta división ha sido separada para quienes presentan su queja y denuncian su destrucción cuando fueron asesinados en los días de los pecadores.
13 También ha sido hecha ésta para los espíritus de los hombres que no fueron justos sino pecadores, para todos los transgresores y los cómplices de la trasgresión; que en el día del juicio serán afligidos fuera de allí, pero no serán resucitados desde allí".
14 Entonces bendije al Señor de Majestad y dije: "Bendito sea el juicio de justicia y bendito sea el Señor de Majestad y Justicia que es el Señor del mundo".
Capítulo 23
1 Desde allí fui transportado a otro lugar al occidente, en las extremidades de la tierra;
2 me fue mostrado un fuego que corría sin descanso y sin interrumpir su carrera ni de día ni de noche, permaneciendo constante, mientras tanto.
3 Yo pregunté diciendo: "¿Qué es esto que no tiene reposo alguno?".
4 Me respondió Ra'u'el: "La función de este fuego que corre hacia el occidente es guiar a todas las luminarias del cielo.
Capítulo 24
1 Y me mostró las montañas: el suelo entre ellas era de fuego ardiente y llameaba por las noches.
2 Fui hacia allá y vi siete montañas magníficas, diferentes entre sí y de piedras preciosas y hermosas y todas eran espléndidas, de apariencia gloriosa y bello aspecto: tres por el oriente, apoyadas una contra la otra; y tres por el sur, una bajo la otra; y vi cañadas profundas y sinuosas, ninguna de las cuales se unía a las demás.
3 La séptima montaña estaba en medio de todas, superándolas en altura a la manera de un trono, rodeada por árboles aromáticos,
4 entre los cuales había un árbol cuyo perfume yo no había olido nunca y no había perfume similar entre estos ni entre los demás árboles: exhala una fragancia superior a cualquiera y sus hojas, flores y madera no se secan nunca, su fruto es hermoso y se parece a los dátiles de las palmas.
5 Entonces dije: ""¿Qué árbol tan hermoso! Es bello a la vista, su follaje gracioso y su fruto tiene un aspecto muy agradable".
6 Entonces, Miguel el Vigilante y santo, que estaba conmigo y que estaba encargado de esos árboles, me contestó.
Capítulo 25
1 Y él me dijo: " Enoc, para qué me preguntas por el perfume de ese árbol y para qué quieres saber la verdad?".
2 Entonces, yo, Enoc, le respondí así: "Deseo aprender de todo, pero especialmente acerca de este árbol".
3 Y él me contestó diciendo: Esta montaña alta que has visto y cuya cima es como el trono de Dios, es su trono, donde se sentará el Gran Santo, el Señor de Gloria, el Rey Eterno, cuando descienda a visitar la tierra con bondad.
4 "No se permite que ningún ser de carne toque este árbol aromático, hasta el gran juicio cuando Él se vengará de todo y llevará todas las cosas a su consumación para siempre, pero entonces será dado a los justos y a los humildes.
5 "Su fruto servirá como alimento a los elegidos y será trasplantado al lugar santo, al templo del Señor, el Rey Eterno.
6 Entonces ellos se regocijarán y estarán alegres; entrarán en el lugar santo y la fragancia penetrará sus huesos; y ellos vivirán una larga vida, tal y como la que sus antepasados vivieron. En sus días no los tocará ningún sufrimiento ni plaga ni tormento ni calamidad."
7 Entonces bendije al Dios de la Gloria, al Rey Eterno, porque había preparado tales cosas para los humanos, para los justos. Estas cosas Él las ha creado y ha prometido dárselas.
Capítulo 26
1 Fui trasladado desde allí hasta el centro de la tierra y vi un lugar bendito en el cual había árboles cuyas ramas brotaban permanentemente.
2 Allí me fue mostrada una montaña santa y salía agua de debajo de la montaña, desde el oriente y descendiendo hacia el sur.
3 Y vi al oriente otra montaña más alta que aquella y entre ellas un cañón profundo y angosto por el que corría el agua que salía de la montaña.
4 Y al occidente otra montaña, más baja que la anterior, poco elevada, y por debajo, entre las dos, una hondonada profunda y seca, y otra hondonada entre las tres montañas.
5 Todas eran barrancos profundos de roca dura y no había árboles plantados en ellos.
6 Yo me maravillaba de las montañas y me asombraba de los barrancos, me asombraba demasiado.
Capítulo 27
1 Entonces dije: "¿Por qué esta tierra está bendita y llena de árboles y en medio están estos barrancos malditos?"
2 Entonces Sariel, el Vigilante y el santo, que estaba conmigo, me respondió y dijo: "Este barranco maldito es para aquellos que están malditos para siempre; ahí serán reunidos todos los malditos que con su boca pronuncian palabras indecorosas contra el Señor y ofenden su Gloria, ahí serán reunidos y ahí estará el lugar de su juicio. (2P 2:10; Judas 15)
3 En los últimos tiempos se ejecutará sobre ellos en justicia el espectáculo del juicio, en presencia de los justos para siempre; ahí se manifestará la misericordia y la bendición del Señor de Gloria y el Rey Eterno.
4 El día del juicio sobre los anteriores, ellos le bendecirán por la misericordia que les ha reservado.
5 Entonces yo bendije al Señor de Gloria, promulgué su Gloria y alabé su grandeza.
Capítulo 28
1 Fui desde allí hacia el oriente, en medio de la cordillera del desierto y vi el desierto: estaba solitario y lleno de árboles y plantas;
2 brotaba agua desde arriba,
3 acometiendo como un río caudaloso que fluía hacia el noroeste llevando el agua y el rocío por todos lados.
Capítulo 29
1 Desde allí fui a otro lugar en el desierto y me alejé mucho, hacia el oriente de este sitio.
2 Allí vi árboles silvestres que exudaban perfumes de incienso y mirra y sus frutos son parecidos a las nueces.
Capítulo 30
1 Y más allá de ellos, me alejé muy al oriente y vi otro gran lugar, con valles de muchas aguas,
2 en el que había cañas dulces aromáticas semejantes al lentisco;
3 y en las orillas de estos valles vi el fragante cinamomo. Y más allá de estos valles me alejé hacia el oriente.
Capítulo 31
1 Me fueron mostradas otras montañas y también en ellas vi árboles de los cuales salía la resina llamada tsaru y gálbano.
2 Más allá todos los árboles todos los árboles estaban llenos de resina que era semejante a la corteza del almendro.
3 Cuando se casca en estos árboles sale de ellos un olor perfumado y cuando se muelen las cortezas son superiores a cualquier perfume.
Capítulo 32
1 Más allá de tales montañas, hacia el noreste de ellas, me fueron mostradas otras montañas, llenas de nardo escogido, lentisco, cardamomo y pimienta.
2 Desde allí continué hacia el oriente de todas estas montañas, lejos de ellas, al oriente de la tierra, fui llevado por encima del mar Rojo y me alejé mucho de él, pasé por encima de la oscuridad, lejos de ella;
3 y fui llevado al lado del Paraíso de Justicia, y me fueron mostrados desde lejos árboles en él, árboles numerosos en exceso y grandes, diferentes unos de otros. Vi allí un árbol que era distinto de todos los demás, muy grande, bello y magnífico, el árbol de la sabiduría, los que comen de su fruto aprenden gran sabiduría.
4 El árbol es tan alto como un abeto, sus hojas se parecen a las del algarrobo y su fruto es como un racimo de uvas, muy bonito; y la fragancia de ese árbol penetra hasta muy lejos.
5 Y yo dije: "¡Qué hermoso es este árbol y cómo atrae mirarlo!".
6 Remeiel el Vigilante y el santo, que estaba conmigo, me contestó y dijo: "Es el árbol de la sabiduría, del cual comieron tu primer padre y tu primera madre y aprendieron la sabiduría y sus ojos se abrieron y comprendieron que estaban desnudos y fueron expulsados del jardín del Edén".
Capítulo 33
1 Desde allí fui hasta los confines de la tierra y vi allí grandes bestias diferentes unas de otras y también pájaros que diferían en sus aspectos, hermosura y trinos.
2 Al oriente de esas bestias vi el final de la tierra, donde el cielo descansa, y donde se abren los portales del cielo.
3 Vi como nacen las estrellas del cielos y los portales de los que proceden y anoté las salidas de cada una de las estrella, según su número, nombre, curso y posición y según su tiempo y meses, según me las mostraba Uriel, uno de los Vigilantes.
4 Y me mostró y escribió para mí todo, incluso escribió para mí sus nombres de acuerdo con sus tiempos.
Capítulo 34
1 Desde allí fui transportado a la extremidad norte de la tierra y me fueron mostradas grandes obras:
2 Vi tres puertas del cielo abiertas; a través de cada una de ellas vienen los vientos del norte y cuando soplan hay frío, granizo, escarcha, nieve, rocío y lluvia.
3 Si salen por una sola de las puertas, soplan para bien; pero cuando soplan a través de las otras dos es
con violencia y calamidad sobre la tierra pues soplan con fuerza.
Capítulo 35
1 Y desde allí fui hasta la extremidad occidental de la tierra y vi tres puertas del cielo abiertas, el mismo número de puertas y salidas que había visto en el oriente.
Capítulo 36
1 Desde allí fui transportado a la extremidad sur de la tierra y allí me fueron mostradas sus tres puertas abiertas del viento sur: para el rocío, la lluvia y el viento.
2 Y desde allí fui transportado al límite oriental del cielo y vi las tres puertas orientales abiertas las tres puertas orientales del cielo y encima de ellas unas puertas pequeñas
3 Por cada una de estas puertas pequeñas pasan las estrellas del cielo y corren por el curso trazado para ellas hacia el occidente.
4 Al ver esto bendije todo el tiempo al Señor de Gloria, y continuaré bendiciendo al Señor de Gloria,
que ha realizado grandes y magníficos prodigios para mostrar la grandeza de su obra a los ángeles, a los espíritus y a los humanos, para que ellos puedan alabar esa obra, toda su creación, para que puedan ver la manifestación de su poder y alaben la grandiosa obra de sus manos y le bendigan por siempre.





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